
Agosto 2025, Mercedes.
En agosto de 2019 hice junto a mi hermana Rosa una escapada ex professo para dibujar. Realizamos dos paradas fundamentales; la primera fue Cuenca, donde dibujamos en el interior de la catedral, en el Parador Nacional y en el Mirador de San Pablo; la segunda parada fue en el Monasterio de Santa María de Monsalud, en Córcoles.
Con frecuencia Rosa y yo hacemos salidas de dibujo, y también procuramos aprovechar los viajes que hacemos para tomar apuntes, pero nunca habíamos viajado fuera de Valencia con el objetivo único de dibujar.
Puede parecer una frase hecha decir que fue una experiencia muy enriquecedora, pero así fue. Sobre todo me queda la sensación gratificante de ir sin prisas para observar y pasar el tiempo concentrada en dibujar. Como artista, puede ser frustrante descubrir en el paisaje una composición interesante y no disponer de los medios y el tiempo para tomar aunque sea un apunte, por eso estos días, en los que la dinámica era la contraria (ver muy pocas cosas, pero verlas con el detenimiento que requiere el dibujo), fueron muy satisfactorios.
Tras estar en Cuenca fuimos a Córcoles para dibujar las ruinas del Monasterio de Monsalud y sus parajes. Las ruinas cistercienses, la vegetación seca de agosto y el sonido de las chicharras nos proporcionaron unas horas muy sugerentes para el arte.
Ahora que escribo esto y que reviso los apuntes que tomé revivo la sensación de estar dibujando en estos lugares y me siento muy agradecida de haber tenido esta experiencia.
Os muestro algunos de los apuntes. Los originales son con lápiz y crayones, y posteriormente los he ido trabajando en diferentes momentos con color en digital.







