
Febrero 2026, Rosa.
En 2012 pasé una breve pero inolvidable etapa de mi vida en la Abadía de Fontevraud. Cuando estuve aquí haciendo la residencia de escritura de guión para animación, estaba centrada en mis estudios y en la animación. A través de mis ojos de animadora me centraba tanto en el movimiento que el paisaje francés me pasó totalmente desapercibido. Hoy me resulta sorprendente esta actitud, pero así somos los artistas (o al menos yo lo vivo así), cuando nos concentramos en algo, todo lo demás desaparece.
Diez años después, en 2022, regresé de visita para reencontrarme con la Abadía y conocer algunos castillos. Yo había cambiado como artista; me había marchado de allí como animadora y regresaba como pintora; en ese impasse de tiempo había vivido un renacimiento de mi interés por el paisaje. La visión del “jardín de Francia” me impactó deliciosamente. En verdad la belleza de esta zona de Francia es extraordinaria; quedé hechizada por los colores, la vegetación, la arquitectura y la elegancia del paisaje. Además, era primavera, y la luz de esta época del año se reflejaba en las hojas de los árboles y en las flores de un modo que hace comprender que el Impresionismo surgiera aquí.
Tomé apuntes a lápiz. El color de las imágenes que veis aquí está hecho a posteriori con pintura digital siguiendo las notas que tomé para recordar los colores. En particular me atrajo como motivo estético los rosales de diferentes colores que se cultivan a la entrada de las casas cuyos colores destacan sobre el tuffeau, la piedra blanca propia de esta zona. Aunque no quedó reflejado en los apuntes que tomé, deseo vivamente plasmarlo en próximas obras.



